Days go by
Resumen de un fin de semana común y corriente.
Viernes:
Me empapé. Disfruté caminar bajo la lluvia pero me molestó tener los pies mojados durante el resto del día. Para cuando empezaban a secarse empezó a llover nuevamente y todo comenzó otra vez. Cené con amigos y me reí mucho. Partí para casa bajo la tormenta maldita, llovía a cantaros y yo iba cantando a todo volumen. Accidentes y más accidentes. Relámpagos que me hacían agacharme adentro del auto, tenía miedo, como una nena de 3 años, no quería que me tocaran. Me tranquilicé cuando llegué al portón, pero me duró poco la felicidad. No había luz y no podía entrar a mi casa. Había manejado 45 minutos y no podía entrar a sacarme los zapatos mojados y abrazar a Vicente.
Volví a capital frustrada y fui a ahogar penas con amigos y tragos. Cuando salimos escuché un maullido, miré para todos lados y a lo lejos vi una bolita de pelos negra que lloraba. Era un gatito muy muy chiquito, de apenas semanas. Lloraba perdido de su madre, seguramente tendría frío y hambre. Pensé llevármelo a casa pero tenia los ojos pegados como con conjuntivitis y temí que se contagiara Vicente y fuese todo un dramón. El gatito bebe se fue a la veterinaria más cercana, lo curaron y ya fue adoptado. Me lo re quería quedar pero no quería jeopardize la salud de mi minino más preciado.
Sábado:
Dormir todo el día, comer como un chancho, volver a dormir. Mirar porn, darme vuelta y seguir durmiendo. Mandar mails polémicos, y seguir durmiendo. Baño rápido y al recital de Cranberries. Morir de calor, cantar y bailar, amarla a Dolores y a su banda. De ahí a una fiesta electrónica, o algo por el estilo, lugar al cual no pertenecía pero sin embargo bailé como loca y me reí mucho. La gente estaba muy drogada, yo no, nada de nada, y estaba al mismo voltaje que ellos. La energía es contagiosa. Dormir abrazada con Vicente mientras me hace mimos con sus patas en mi cara. Los mimos felinos son lo más lindo del mundo.
Domingo:
Mirar la lluvia desde el otro lado de la ventana mientras Vicente hace lo mismo. Somos dos sentados frente a la ventana. Melancolía creo que le dicen. Salir a correr cuando para de llover. Correr fuerte, mucho, cansarse, volver empapada y sentirse realizada. Abrir regalos y sorprenderse con la originalidad. Me gusta que me sorprendan, me gusta mucho. Ver el superbowl e hinchar por los Saints que terminan ganando en un partidazo. Mientras tanto comer pollo frito y tomar Heineken frías. Es superbowl Sunday y tiene que ser hecho al pie de la letra.
Llegamos al lunes habiendo dormido poco pero amanecido con una sonrisa. El día pasa más rápido de lo que creemos y hacer que todo empiece nuevamente. Por suerte, esta semana es corta.

