Runs in the family
Dead on Arrival
Amanecí con una duda que me carcome la cabeza.
El año pasado perdí un montón de amigos. Demasiados como para empezar a contarlos. Admito que no lo supere, y no se cuanto tardare en superarlo porque la muerte y yo nos llevamos pesimamente mal. Pero por culpa de las redes sociales, cada tanto me encuentro con sus caritas mirándome fijo en la pantalla y se me da vuelta el estomago.
Entonces me pregunto que hacer.
Por un lado quiero borrarlos de Facebook ya que no están mas. Pero por otro lado es lo único que me queda, mas allá de los recuerdos a los que me aferro con uñas y dientes para que no desaparezcan.
No se que hacer.
El impulso esta. Pero me da pánico arrepentirme y terminar olvidándome de sus caras.
Daddy’s little girl
Hoy cumpleaños el papa mas canchero del mundo: el mio (obvio).
Desde muy pequeña tuve la mejore relación con el. Aunque al principio no quisiera agarrarme por medio a romperme, me haya bañado una sola vez y siempre que tuve la oportunidad me hice pis encima de sus pantalones recién lavados, nos llevamos muy bien.
Durante mi adolescencia tuvimos encontronazos. Parte de ser hija única, parte de el ser bastante machista para la época y parte de yo ser en muchos sentidos el total opuesto a el.
Hace poco me dijo “nunca pensé que me iba a sentir tan orgulloso de mi hija”. Yo sonreí en silencio y lo abrace. Solo si supiera que en mi cabeza estaba pensando “la que esta orgullosa soy yo, de tener el mejor papa del mundo”.
Feliz cumple, dad.
I left my heart in San Francisco
En el recorrer de nuestras vidas conocemos un sin fin de personas. Algunas se vuelven irremplazables, otras rellenan vacíos y la gran mayoría pasa sin hacer mucho ruido.
Los irremplazables son los que hacen la vida interesante. Son los que te levantan cuando te caes, te empujan cuando asustas, te bajan cuando te la crees y te abrazan cuando saben que no das mas.
En este viaje a San Francisco se juntaron dos irremplazables de mi vida y gracias a ellos fue que tuve una sonrisa imborrable durante el fin de semana.
Y fue por ellos que intente, sin éxito alguno, lograr detener el tiempo. Quedarme ahí, en ese exacto momento en el que mi corazón estaba explotando de alegría sin que nadie se diera cuenta. No pude. Me tocara juntar millas y viajar para abrazarlos mas a menudo.
San Fran
En este exacto momento estoy en un avion camino a San Francisco.
Mi mejor amiga de la vida acaba de irse de la casa de sus padres por primera vez en su vida y mas alla de estar perdida en nuevo pais, muero de ganas de compartir este gran momento con ella. Asi que sin mucho margen de tiempo compre pasajes y aca estamos volando a traves del pais para llegar hacia ella.
Hace seis años que no piso San Francisco.
La ultima vez que estuve de visita estaba viviendo en Lake Tahoe con amigas, trabajando de instructora de ski, con el dinero contado y un millon de kilos encima por solo comer pizza y M&M’s. Estaba de novia con un chico de 19 años (yo tenia 22) y lo unico que haciamos era palearnos y tener make up sex. Me fui con cinco chicos a pasear, dormimos en el hostel mas feo y raro del planeta y no me bañe en tres dias del asco que me daba meterme en esa ducha mugrienta. (mugrienta la ducha, y mugrienta yo).
Les dejo un par de imagenes que me recuerdan a ese viaje tan particular:

Noten en esta foto que tengo la marca de las antiparras de estar todo el dia al sol en la montaña.

Tambien tenia el pelo extramadamente largo. Creo que nunca lo volvi a tener asi.

En ese viaje conoci a esta personita, Charlie, que me cambio la vida. Nos reencontramos en New York y junto a el vivi grandes aventuras. Viajamos en globo aerostatico, vimos a Lady Gaga en vivo, bruncheamos, logramos no adoptar perros aunque murieramos de amor y nos abrazamos fuerte cuando pensabamos que todo se iba a la mierda.

No iba a saltar. Pero el Golden Gate me enloquecio.
Todo el mundo me dice que en el momento que vuelva me voy a querer quedar para siempre. Veremos que pasa.
Cheat on me
Charlando con un amigo sobre la vida en general, el me pregunta si aun no entendí como es que funcionan las relaciones. “Efectivamente no, no las entiendo,” le dije y le pedí por favor que me iluminara y así es como se dio la siguiente charla:
El: Los hombres somos infieles por naturaleza. Period. No siempre buscamos ser infieles, es un tema de oportunidad. Y me refiero a la minima, la de darle un beso a alguien y nada mas.
Yo: La infidelidad llega a ustedes?
El: No es que “llega”. Simplemente se da, y cedemos.
Yo: o sea que si yo te doy un beso no es infidelidad?
El: Nop, es cariño.
Yo: Y si nosotros cogemos, seria infidelidad en tu mundo?
El: y… algo así. Si yo me hago una paja mirando una porno online o me la hago vía skype con alguien, es lo mismo? Digo, fácticamente es igual, un evento masturbatorio frente a una pantalla de computadora.
Yo: No es lo mismo. Es peor con la persona que con la porno.
El: Por ser alguien conocida y “alcanzable” supongo que si. Vos como lo verías si encontras a tu pareja tocandose frente a la PC, seria lo mismo?
Yo: Para mi con una persona conocida es peor si.
El: Y si fuera una mina de una sala de chat privada? Yo creo que esto da para post en Butano, a ver que piensa la gente.
Y acá estamos.
Ustedes que dicen que es peor? Y hasta donde llega el limite de la infidelidad?




