Enero me encontró tirada en Punta del Este durante demasiados días en los cuales me dediqué a ver muchas películas, leer muchos libros y por sobre todas las cosas dormir mucho. Volví de mis merecidísimas vacaciones (post renuncia) y me di cuenta que ya no estaba más en esa relación que yo juraba que estaba. No señores, el señorito L había decidido que no daba para más esto. Pero claro, lo había decidido en su mente sin avisarme.
Durante febrero lloré un poco, me deprimí apenas y patalié porque no me había salido nada bien. Conseguí trabajo nuevo pensando que era lo que yo buscaba hacia mucho tiempo, empecé con pilas y riéndome mucho mucho.
Allá por abril conocí al señor anónimo y la flashie como pocas veces lo había hecho antes, jurando que era todo lo que necesitaba en mi vida. Hasta que claro, lo conocí bien y bueno, ya dije todo.
Para mayo el trabajo nuevo me empezó a aburrir, la gente cada vez me parecía más incompetente y así fue como llegué a donde estoy ahora. Me casé, pero sólo por facebook y con mi mejor amigo, por suerte funcionó y los stalkers se calmaron un poco.
Cumplí un cuarto de siglo y decidí festejarlo con todo. Por un segundo pensé que los 25 me iban a pesar, pero venimos bastante bien. En el camino vino Pocho, con quien tuvimos un comienzo lleno de contratiempos pero ahora es mi confesor, mi taxi driver, mi guía espiritual.
Me fui a esquiar donde sufrimos un par de accidentes que intentaron arruinarnos el viaje, pero por suerte no lo lograron. Allá me di cuenta de muchas cosas, entre ellas que el señor anónimo no servía para nada y que estas chicas eran una de las mejores cosas que me podía pasar.
En agosto renuncié, hice las valijas y me fui.
Viajé a mis ex países y a mis futuros países y comprobé que ellos me extrañaron casi tanto como yo los había extrañado. Y que ahora en Argentina hay muchas cosas que no entiendo, porque viví en Brasil y en Colombia ¿viste? Me di cuenta que no soy de acá ni de allá, ni de cualquier lugar. Y espero en algún momento de mi vida encontrar mi lugar en el mundo. O darme por vencida y aceptar que nunca voy a tener un lugar con raíces.
Luego llegó MiraVos y con este nuevo proyecto un millón de puertas se abrieron, muchos eventos y conocer gente importantísima del ambiente.
Conocí gente genial que se convirtieron en los pilares de mi vida porque son simpáticos, inteligentes y tienen estilo. No pienso nombrarlos porque los vicios son privados. Conocí al padre de mis hijos. Y él conoció a la madre de sus hijos pero no me dijo si era yo u otra. Por las dudas yo tampoco le dije que era él. Tuve trolls en el blog y amenazas de muerte, con mi maravillosa sonrisa y mi dón de la palabra logré espantarlos.
Diciembre llega y estoy agotada. Con muchos recitales encima, demasiadas horas trabajadas (pero últimamente disfrutadísimas), con un montón de nuevos amigos que se sienten como amigos de toda la vida, en pelotas nuevamente y dejándome llenar de besos con una sonrisa de oreja a oreja.
Me voy a pasar el año nuevo con mi familia mirando el mar, tomando champagne (no champaña, champagne, D.O.C.) pensando en cómo voy a rockear el 2009, y ahora que tengo una divina moleskin nueva, todo quedará registrado.
Felicidades y esas cosas que se dicen.
¡Chin Chin!







