You’ve got style
Charlando con mi amigo L llegamos a mi estilo de pibe.
L: ¿Le das a fulano?
C: No es mi estilo.
L: ¿Y cúal es tu estilo?
C: Morochos, grandotes y que se vistan con onda. Como verás soy muy estricta al elegir.
L: Pero yo no soy morocho.
C: Jaja tarado. No me banco los rubios.
L: Están en extinción, cada vez quedan menos.
C: Puaj, mejor. Yo soy como hitler pero al revés.
L: …
C: Jaja bueno che, no me gustan. Ponele, mi amor absoluto es el Pocho Lavezzi.
L: Ja, te gustan los pungas.
Yo sigo intentando encontrar algo en común que una a todos mis novios. Me conformo con que sea una casi máxima para una gran mayoría. Un amigo dice que son todos inmaduros. Yo digo que todos me hicieron reír mucho. El dice que no hace falta mucho para que yo termine en el piso descostillada. Tiene un buen punto. Sigo indagando.
Useful Fact #11
Ya casi llega el finde
Para mi hoy no puede ser un gran día, sino más bien ya es un gran día.
Es un gran día para mandar mi telegrama de renuncia. El que quiera sumarse a brindar conmigo lo espero. Total, si mañana no reaccionamos no pasa nada, ya es viernes.
Landslide
Intenté leer el libro que me compre hace unas semanas, leí un par de capítulos y aquí estoy nuevamente. Es que me pasa tanto que necesito escupirlo en algún lado para que quede plasmado, para que yo pueda entender que es real. Entonces bajo al cuarto de mis viejos y le robo a mamá un atado de cigarrillos de los que ella fuma. Como cuando era pendeja y lo hacía a escondidas. Son mentolados y más ricos de lo que recordaba. Quizás sea la ansiedad –que esta matando mis uñas- que hace que esta muerte lenta sepa rico. Hago circulitos con el humo y todavía me duele la lengua toda quemada, el piercing molesta y raspa.
Parece un complot absoluto. Como que si yo creyera que existe algo mayor a lo que todo puede ser pensado, el estaría en este momento riéndose descostillado de los juegos que juega conmigo. Porque no puede ser. No puede ser que esto me pase a mí. Todo en un mismo momento, o en una misma semana mejor dicho.
Me mudo al balcón. Los placeres de tener una laptop y la intención de cumplir la regla de que en mi cuarto no se fuma. Hace frió, llueve y el río hace mucho ruido. Ese mismo río que a vos tanto te fascina. Es inevitable cerrar los ojos y acordarme cuando, a pesar del dolor que estaba sintiendo yo, nos quedamos tirados toda la noche ahí. Yo lloraba desconsoladamente y vos me mirabas. Eras incapaz de abrazarme porque el dolor ya era físico. Me dabas pitadas que parecían eternas. La luna enorme se movía de lugar para que la escena fuese aun más perfecta, más desgarradora. Pasaron casi dos años y el dolor no pasó (y no creo que nunca pase). Pasaron dos años de esa última vez que me amaste con tanta pureza, a pesar de mi histeria y mis ojos hinchados. Nunca me viste llorar de esa manera, pidiéndote a gritos que me dijeras que lo que acababa de pasar no era real. Y vos me mirabas con ojos grandes sin respuesta. Ahora sabemos que I can’t handle death in an acceptable way.
Ese mismo río que al final del verano me encontró borracha al sol sintiéndome la persona más feliz y realizada del mundo. Que idiota que era. No tenía ni idea de lo que iba a venir. Eso no era felicidad, eso era embobamiento sin fundamentos. Una relación que todos sabíamos no llegaría a ningún lado. Porque yo puedo llevar los pantalones de una relación pero no las pelotas.
Pensé que nunca iba a desear tanto a nadie como lo desee a él. Y claro, nuevamente me equivocaba. Porque me encuentro añorando su boca sin motivo alguno. Porque quiero mordiscones por toda mi espalda y que las horas no pasen. Encontrarte sonriendo ante un mail, dos mails, ochenta mails en horarios laborales. Y hace no se cuantos meses, te pedía en mi cabeza que me dieras un beso en esa cocina, porque me sentía extrañamente atraída a tu boca. Claro, no entendía que era adictiva.
Como era de esperar, terminé hablando de todo menos de lo que me pasa.
El olor a opio me adormece.
Súmale a eso la voz de Billy Corgan.
Eddie Murphy
El día que estas vestida así de canchera, que el jean te queda más que bien y el sweater nuevo te hace las re gomas. El día en que tu pelo, a pesar de la terrible humedad, se ve así de bien. Ese día en el que te miras al espejo y te sonreís. Ese día no lo vas a ver. Y cuando te saques una foto para mostrarle lo linda que sos, no te va a salir tan bien como debería.
Hoy es uno de esos días, maldito Eddie Murphy.
Y me da demasiada bronca que estos días existan.
Heal Over
Guilty Pleasure # 6
Iba a finalmente expresar mi amor por Zach Braff. Iba a decir como me encantaría tener a alguien como el a mi lado eventualmente. Inmaduro, gracioso, raro, querible. Con esos puppy eyes y ese cuerpo poco esbelto. Iba a contar como lo vengo siguiendo durante infinitas temporadas en Scrubs, como me encantaba cuando estaba con Elliot (aunque la envidiara un poquito). Ese iba a ser el guilty pleasure que confesaría hoy.
Hasta que enganché Little Miss Sunshine en la tele y me di cuenta que no me molestaría para nada tener a un Steve Carrell a mi lado. Con esa barba de varios días y esos ojos tristes. Su ironía e indiferencia. Ese silencio que lo dice todo.
Entre esos dos anti-héroes se resume la perfección masculina. Digo, ¿no?
Al final de cuenta vale mucho mas el geek-goma con sentimientos que el jock aceitado que sólo puede pensar en el.
Too much
Me pasa tanto que no sé por donde empezar.
I eat too much
I drink too much
I want too much
Too much

