Finalmente llegó el tan esperado día viernes. Nos despertamos con un humor distinto, porque sabemos que en aproximadamente 12 horas se termina la semana. Tenemos derecho, por dos días, a hacer lo que queramos. Dormir hasta tarde, emborracharnos, jugar al futbol, pintarnos las uñas de los pies, decretar piedra libre, mandar mensajitos de texto dudosos y dejar la dieta en pausa hasta el lunes que viene. Desde el lunes estamos tachando horas para que llegue el viernes. A partir de las 19 horas somos oficialmente dueños de cada segundo para hacer lo que queramos.
¿Qué mejor que eso?
Un viernes con sol como este, un preview de la –ya casi- primavera. Súmale a eso los partidos de Argentina en los juegos olímpicos. Un par de cervezas bien frías acompañadas con una buena picada y tus amigos.
Hoy claramente puede ser un gran día
