Vivimos conectados.
Todos sabemos, prácticamente, todo lo que el otro hace. De quien es amigo, donde fue por ultima vez de vacaciones, que le gusta y que no. La Internet (con mayúscula y todo) hace que sepamos los secretos más oscuros de personas que ni conocemos. Nos sentimos identificados, reflejados y hasta a veces atraídos. Atraídos por esa imagen de bits que nos transmite la pantalla.
Es muy fácil desaparecer en Internet. Primero empezas con MSN, block and delete, como para que no te queden dudas. Si uno bloquea y deja ahí en la lista es obvio que eventualmente caera en la tentación de desbloquear y hablar. Y no queremos empezar una conversación que lleva a nada. Entras a facebook y pones “remove as friend”, luego pasas por twitter y apretas el botón de “unfollow”, vas a tu feedreader y repetís el mismo proceso: “delete”. Are you sure? Si, claramente. Luego pasas a tu mail y borras todos esos mails que habías guardado porque te hacían sonreír, gone. En el celular pones delete contact y desaparece, puf, sin dejar rastros de llamadas, mensajes de texto o fotos sacadas. Por último, y quizás el paso más difícil, borras las fotos y videos. Empty trash can y listo.
Así es como uno hace desparecer a alguien en Internet.
Lo que no se tiene en cuenta es que habiendo trillones de lugares para salir un sábado a la noche, uno termine en el mismo lugar que esa persona la cual uno intenta hacer desaparecer. Y ahí es cuando it hits you in the face. Podes borrar a esa persona de tu existencia virtual, pero esa persona sigue existiendo, and that you can’t control.








Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit. Curabitur quam augue, vehicula quis, tincidunt vel, varius vitae, nulla. Sed convallis orci. Duis libero orci, pretium a,