Mr. Policeman
Muy inconscientemente, venía manejando por libertador hablando por celular con una amiga. Ella me preguntaba qué me pasaba y yo no respondía, le decía que estaba yendo a almorzar con un amigo y que venía del programa de Mario Pergollini. Cosas que ella ya sabía, cosas que no le interesaban, obviamente cosas que evitaban hablar de lo que me estaba pasando.
Entonces veo unas lucecitas azules que me siguen, y una motito de policia se me pone en frente. El señor con un casquito muy a lo honguito de Mario Bros me dice que lo siga y estacione. Lo hago, riendome del “tirón de orejas” que me iba a comer. Bajo ventanilla, me pide documentos del auto, los mira, me mira.
No sé en qué momento pasó, pero me largue a llorar zarpadamente. Sollozaba, me ahogaba, le pedia disculpas y volvía a llorar. Se quedó helado el señor policia y me intentaba convencer que una multa no era tan grave. Yo lo explicaba que no, que la multa me la tenía merecida, que me la hiciera, que lloraba por otras cosas.
Se sacó el casquito blanco, se apoyó en mi ventana y me dijo “¿por qué estas llorando?“. Como si lo conociera de toda la vida le empece a contar todo. TODO. Absolutamente todo lo que era incapaz de contarle a mi amiga. A veces no me entendía por la cantidad de lagrimas que me caían por los cachetes, se acercaba más y me pedía que le relatara más despacio.
Me hizo de psicologo unos buenos 15 minutos. Me pregunto si tenía 19 años, afirmó que no era nada grave que no tuviese trabajo ya que no era un sostén familiar que ya me iba a salir algo, que mi ojo se iba a curar el día que parara de llorar, que mejor frenara a tomar un café antes de seguir manejando para calmarme y bla bla bla.
Antes de irse me dijo “Hagamos un trato, yo hoy no te vi pero vos no vuelvas a hablar por telefono. Con la plata que te ahorraste invita a tu chico a cenar y decile que es un regalo del gordito de la moto“. Asi que eso hice. Mañana salgo con Sujeto and it’s on me.
Ese señor no lo sabe, pero he made my day. No por no hacerme la multa, sino por escuchar cosas que no le interesaban y que yo soy incapaz de decirle a quien debo decirselo.



