Estaba yo muy panchamente haciendole mimos a Vicente. El se revolcaba en mis piernas, se hacia bolita, se estiraba, se hacia bolita, todo mientras el ronroneo era casi ensordecedor (mi padre sigue insistiendo que tiene un problema respiratorio porque no puede ser que una cosa tan chiquitita haga tanto ruido). Se tiro panza arriba y ahí quedó dormido. Yo seguí haciendole mimitos mientras leía blogs.
No sé cómo me dí cuenta, pero lo hice, miré para abajo y caí que no le estaba haciendo mimos más en la panza si no en… sus partes intimas gatunas.
No pude hacer otra cosa más que reírme sola a carcajadas para luego contarle a Sujeto con pudor todo lo que había pasado.
Para pasar el trauma, los dejo con un video adorable de Vicente durmiendo en mi panza mientras le canto. Instinto maternal here I come.


