El domingo, aprovechando el día lindo, vino mucha gente a comer un rico asado a casa. Entre ellos estaba un amigo de la infancia de mi padre, de esos pende-viejos que andan con jeans rotos, pelo con gel, zapatillas cancheras y autos deportivos. Trajo a su pequeña hija (de segundo o tercer matrimoni, obviamente) para que la conocieramos.
Yo dormida, le charlaba, sin saber su edad. Le decía que sus zapatillas me parecía cancherisimas, ella me contaba de sus mascotas y me ayudaba a buscar a Vicente cuando este salía corriendo hacia la calle. Era una rubiecita divina, súper bien vestida y súper flaquita.
Me pidio que le hiciera el Tour de la casa de mis padres. Así que allá fuimos. Iba haciendo comentarios en cada cuarto que entrabamos. Que lindo mueble, que grande el espacio, que buena onda esto. Cuando llegamos a mi cuarto le pido disculpas por el desorden (que era realmente Bagdad), me dice que todo bien, que su cuarto esta igual. Hace un comentario sobre la compu vieja que quedó acá (cuando digo vieja, es vieja). Mira mi Mac y me dice “aiii tenes una Mac, yo tambien… pero esta es vieja!!” yo aún medio dormida y sintiendome mal le digo “no, la compré este año” y me contesta “ah, es que como está tan sucia parece viejisima”. Ok, todo bien, no importa.
Gira y mira el desastre que hizo Vicente al tirar un muñequito de ceramica y romperlo, había juntado las partes pero no había barrido el polvito. Lo mira y apunta “y ese asco?”. Anonadada le digo que es polvo de ceramica nada más, que no es ningún asco. Y como para cerrar con broche de oro, ve un corpiño mio tirado en el piso, lo levanta con asco y hace un comentario refiriendose a que Victoria’s Secret es TAN last season.
Volvemos a la mesa, yo ahora mirandola con un poquitin de odio. ¿Qué pasó con la buena onda? ¿De donde salió este monstruito?
Nos ponemos a hablar de relaciones amorosas, de cómo eran las cosas en la época de mis padres y cómo son ahora. El monstruito hace un comentario, cuenta que su primer beso fue a los 5 años y que desde entonces no para de tener propuestas de todos los chicos. Le pregunto cuantos años tiene. Me contesta. Pregunto de nuevo pensando que escuche mal. No, no, escuche bien. 11 años me dice. ONCE.
Me siento como mi abuela al decir esto, pero que rápida que viene la juventud ahora, eh? Como cambian las cosas!