Cuestión que vengo teniendo un día bastante nada. Ni bueno, ni malo, ni triste, ni feliz, ni nada. Es como si estuviese todo en pausa. Un día con millones de cosas para hacer y sin embargo las horas parecen chicle que no pasan.
Dejé el auto en la concesionaria para hacer el chequeo de los 15.000 Km. Como no podía ser de otra manera (y muchos acá dirán “típico de mujer”) me olvidé de llevarlo y llegó hoy con 21.000 Km. El señor que me atendió me retó como si fuese la hija. Nada.
Había arreglado con mis amigas de juntarnos a tomar el té. Fueron quichicientos mil mails para decretar donde íbamos, se proponían lugares de gatos y viejos que realmente me ponían de mal humor. Se terminó cancelando todo a ultimo momento por no sé que motivo (verán la atención que le estaba poniendo a los mails) y lejos de enojarme como es de costumbre en mi, nada.
Debería estar súper motivada de ya casi tener mi departamento listo, falta solo Internet y un por de adornos y zapatos. Ya estoy. Ya puedo decir que estoy nuevamente fuera del nido materno. Pero tampoco encuentro la motivación
Lo único que siento es una extrañitis aguda. Extraño a Sujeto sin ninguna razón o motivo más allá de extrañarlo. Y es algo de lo que me voy a tener que acostumbrar. Y a su vez es algo de lo cual siento que no puedo hablar libremente para no hacerle sentir culpa. Porque no quiero que se sienta culpable de nada, es normal extrañar unos días más que otros. Incluso teniéndolo acá sentía que el tiempo no pasaba hasta cuando fuera a verlo. Hoy más que nunca tengo ganas de estar tirada en su sillón mirando series y comiendo porquerías. Hoy más que nunca quiero irme a dormir enroscada en sus brazos.
Quizás sea culpa de este día tan nada.
O quizás sea porque estoy a punto de entrar en “esos días” y por más que no quiera admitirlo, me está afectando mucho.
Al señor que, primero me cruzó su camioneta último modelo sin poner guiño y me obligó a frenar de golpe para no tocarlo, que luego vió la oportunidad de evitar el transito yendo detrás de una ambulancia que apartaba a los autos con su sirena. A usted señor, con todo el cariño del mundo, ojalá se ponga el auto de sombrero.
Encontré recien este blog sobre moda. No soy muy fan de los blogs de moda en general, salvo muy pocos que sigo, todos me parecen más de lo mismo. Fotos de pasarela, comentarios repetidos y por sobre todas las cosas un desorden absurdo.
Pero Tavi Gevinson, una nena de 13 años, viene a pasarles el trapo a todos. Sé que caigo tarde pero esta chica es realmente sorprendente. Desde cómo se viste hasta las cosas que escribe, en este momento es the “it” thing para todas las fashionistas.
Mientras yo le digo a Jules que es una ama de casa desesperada por esto, me encuentro un domingo lluvioso como este haciendo no una, ni dos, sino 15 velas.
Estaba aburrida, me acordé que tenia un kit para hacer velas desde hace no sé cuantos años abandonado en la alacena. Me puse a derretir la parafina, ponerle colorcito y a rellenar moldes. Cuando me dí cuenta tenia miles de moldes a mi alrededor (mamá cada vez me traía más e iba rellenando el pote donde derretia la parafina con velas a medio quemar).
Ahora tenemos:
- una vela divina violeta
- una vela divina roja con dos mechas
- miles de velitas chiquitas mezcla de violeta y rosa.
Amo este tema con absoluta locura.
Marcó una época súper importante en mi vida.
Luego de no sé cuantos años sin escucharlo sonó a todo volumen en mi auto a las 9 am.
Mi humor cambió instantaneamente y de ser un día blah, pasó a ser un día wooo.
Unapena que no pueda poner el video, pero universal parece tener todo deshabilitado. Idiots.