Cuestión que vengo teniendo un día bastante nada. Ni bueno, ni malo, ni triste, ni feliz, ni nada. Es como si estuviese todo en pausa. Un día con millones de cosas para hacer y sin embargo las horas parecen chicle que no pasan.
Dejé el auto en la concesionaria para hacer el chequeo de los 15.000 Km. Como no podía ser de otra manera (y muchos acá dirán “típico de mujer”) me olvidé de llevarlo y llegó hoy con 21.000 Km. El señor que me atendió me retó como si fuese la hija. Nada.
Había arreglado con mis amigas de juntarnos a tomar el té. Fueron quichicientos mil mails para decretar donde íbamos, se proponían lugares de gatos y viejos que realmente me ponían de mal humor. Se terminó cancelando todo a ultimo momento por no sé que motivo (verán la atención que le estaba poniendo a los mails) y lejos de enojarme como es de costumbre en mi, nada.
Debería estar súper motivada de ya casi tener mi departamento listo, falta solo Internet y un por de adornos y zapatos. Ya estoy. Ya puedo decir que estoy nuevamente fuera del nido materno. Pero tampoco encuentro la motivación
Lo único que siento es una extrañitis aguda. Extraño a Sujeto sin ninguna razón o motivo más allá de extrañarlo. Y es algo de lo que me voy a tener que acostumbrar. Y a su vez es algo de lo cual siento que no puedo hablar libremente para no hacerle sentir culpa. Porque no quiero que se sienta culpable de nada, es normal extrañar unos días más que otros. Incluso teniéndolo acá sentía que el tiempo no pasaba hasta cuando fuera a verlo. Hoy más que nunca tengo ganas de estar tirada en su sillón mirando series y comiendo porquerías. Hoy más que nunca quiero irme a dormir enroscada en sus brazos.
Quizás sea culpa de este día tan nada.
O quizás sea porque estoy a punto de entrar en “esos días” y por más que no quiera admitirlo, me está afectando mucho.
