
Lo amo con locura a Sheldon

Lo amo con locura a Sheldon
Anoche no lloraba, directamente me desgarraba del dolor. Temblada, me ahogaba, volvia a llorar y a temblar. Intenté dormir, intenté mirar television, intenté jugar con Vicente y hacer de cuenta que nada había pasado. Todo intento de distracción fue inutil y me encontraba repitiendo en mi cabeza las malditas palabras que salían de su boca. Cómo me sacaba las lagrimas con besos y sonría diciendo “me gustan, son saladas”. Cómo sonrió con su regalo de cumpleaños y dijo (como si yo no estuviese presente) “muy bien pensado”.
Era todo como una maldita pelicula en mi cabeza que atentaba con mi salud mental.
Decidí bajar e intentar socializar. Mi padre estaba demasiado ocupado pidiendome ayuda con el retoque de unas fotos. Madre quería saber detalles que solamente me iban a hacer llorar y patalear más. Madre tiene ese don de querer saber todo, y en vez de calmarte hace hablar de las cosas que más duelen.
Entonces la ví a mi abuela ahí sentada leyendo. Como cuando era chiquita me acosté con mi cabeza en sus piernas y me largue a llorar mientras jugaba con mis rulos. No me preguntó nada, me dio palmaditas en la espalda, como cuando era chiquita. Cuando me ahogaba en llanto me decía “shhh tranquila” y me mecía para adelante y para atras, yo cada vez me volvía más chiquitita e insignificante en el sillón.
En algún momento paré de llorar y gire para mirarla.
“Yo sabía que te pasaba algo, pero estaba esperando que vinieras a contarme”
“Se fue”
“Ya sé” me dijo, como si supiese todo lo que le iba a contar despues.
Una cosa llevó a la otra y terminamos hablando de mi abuelo y como la conquistó.
“Una vez nos peleamos, y yo no le queria hablar. Entonces el llamaba a casa y yo me hacía pasar por otra persona y le decía que no estaba. Él no se lo creía y me decía “Lolita, usted va a tener que hablar conmigo algún día de estos”. No nos hablamos por muuuucho tiempo. Pero un día nos cruzamos, y nos pusimos de novios de nuevo. Pasaron tres años, y nos casamos… y mirá, ahora tengo nietitos. Nada es tan terrible. Solo la muerte”
Le cociné mi comida favorita (y la única que sé hacer bien): arroz con atún. Me miraba con esos ojos de abuela que tiene, que irradian amor.
En algún momento las drogas surtieron efecto y yo me fui quedando dormida. Desperté hoy como si todo hubiese sido un sueño, de vuelta a la rutina del mundo real. Pero mi abuela me sigue mirando con ojos de abuela.
Soy demasiado llorona.
Me encantaría no serlo, y poder decirte todo lo que quiero con mi voz en vez de mails abandonados.
Y Sujeto partió hacia Miami para siempre.
Y mi corazón se partió en dos.
Soy una asesina de caracoles. Asesina con todas las letras.
En la casa de mis padres por culpa de la humedad, o vaya a saber uno qué, se juntan muchos caracoles en el garage.
Toda vez que salgo de noche voy saltando como si anduviese por campo minado. Pero claro, mi torpeza siempre me juega malas pasadas y se escucha “crasssch”.
Hoy por la mañana pude ver los cadaveres de toda esta semana. Me dio mucha pena y asquito.
¿No pueden aprender a correrse de donde estan sus amigas fallecidas para no morir tambien?
Yo siempre supe que tenía una habilidad única. Por lo general soy una chica súper positiva, siempre veo lo bueno de cualquier situación. Salvo “esos” días, que no vienen muy a menudo, donde se me cruzan los cables y todo me parece un desastre. Uno de esos días hablaba con mi amigo Hans, quien logró describirme a la perfección en menos de dos lineas.
Hans dice:
si ver el vaso medio vacío fuera deporte olímpico
conz dice:
yo seria la ganadora del oro?
Hans dice:
usted sería la capitana del equipo nacional
Los invito a ser parte del casting a todos. Ya me cansé de estar sola dendeveras así que copensé y manden videos.
Cualquier duda me dejan un comentario.
Histeria
Es todo aquello que no soy. No soy el prototipo de “mina histérica” que le hace planteos a su pareja por cualquier motivo. ¿A quien saludaste? ¿Por qué te miró esa chica en la calle? Me llamas cuando llegues a tu casa, desde el número de tu casa. Si estas en el auto cambia de estación de radio para probarmelo.
Tampoco soy las que chequean compulsivamente la actividad en Redes Sociales de su macho 2.0. No me interesa a quien agrega o en qué foto comenta.
Mucho menos voy a ponerme a mirar de reojo los SMS que manda, ni hacer lo que hacen varias amigas de intentar revisarle todo cuando el pobre muchacho se fue hacer pis.
Yo celo a quien tengo que celar, y punto.
Sin embargo últimamente (por la sobredosis de hormonas y la situación en la que me encuentro) estoy ultra sensible, me hago historias en la cabeza y me dejo influenciar con facilidad. Y gracias a esto me dí cuenta de lo triste que es la vida de la chica histérica, y lo enfermizo que se puede llegar a tornar.
Como sabrán yo soy adicta a la música, dicen por ahí que soy súper feminista con lo que escucho ya que le doy más chances a las bandas con mujeres al frente. No lo niego, es verdad.
Hace algunos días me llegó un CD hermoso. La chica se llama Natasha Sterman y tiene una voz adictiva. Los temas del disco son de “esos” que cuanto más los escuchas más te gustan, y te encontras 4 horas más tarde habiendo escuchado el CD en un loop eterno sin haberte dado cuenta.
¿No me creen?
Pasen por su MySpace y escuchen sus temas, luego vienen y me dicen que les pareció.