
Planeaba hacer este post ayer, con las ideas mucho más frescas, pero estaba realmente agotada y no podía encadenar dos frases enteras. Así que acá vengo a contar brevemente mi experiencia tanto en Chile como en Webprendedor.
Estaba súper ilusionada de volver a Chile, hacía aproximadamente 10 años que no iba y era siempre una cuenta pendiente, un viaje que me quedaba hacer. Si bien este era un flash trip y con un fin especifico me motivaba empezar a cruzar las cordilleras nuevamente.
Llegué y fui bienvenida por Nico Orellana, organizador de todo Webprendedor. Me contó cómo nació el proyecto y en qué anda trabajando en este momento. No nos conocíamos personalmente y tener esa breve charla en el auto me abrió la cabeza para ver si podemos hacer cosas juntos. Mi avión se retrasó y lo único que pudimos hacer fue tomar un par de drinks antes de irnos a dormir temprano.

Al día siguiente fui paseando en metro hasta el evento, me sorprendió lo limpias que son las estaciones, lo lindos que son los vagones y sobretodo que el metro sale de debajo de la tierra y ves la ciudad.
El lugar donde se realizó Webprendedor era increíble, se veía y se escuchaba super bien todo, en vivo y en directo y también desde el livestream. Debo admitir que estaba bastante nerviosa de formar parte del panel, unos nervios sin fundamento lógico ni generados por nada especial. Simplemente estaba nerviosa, pero luego de conocer un poco más a la gente durante el lunch break me fui relajando y me fui sintiendo un poco más como en casa.

Nuestro panel fue, a mi gusto, uno de los más descontracturados y divertidos del evento. Aunque estuvo muy concentrado en el mercado chileno y la “pelea” web-tv local, creo que pudimos dar con Stephanie Falla una pequeña visión desde nuestro lado. Claramente que podríamos habernos quedado mucho más tiempo debatiendo y charlando sobre cada uno de los proyectos, pero bueno quedará para la próxima.
Conocí muchísima gente interesante y con ideas y proyectos copados en el evento. Salí de carrete (como dicen ellos), me rei mucho y me di cuenta que el acento chileno es más pegadizo de lo que uno cree.

Espero tener link de las charlas grabadas pronto para poder compartir con ustedes y que vean las cosas grosas que se están desarrollando del otro lado de la cordillera.
Agradezco a Nicolás Orellana y a Christian Van Der Henst por haberme invitado, y a todos los que conocí allá por haberme hecho sentir tan cómoda y haberme hecho reír tanto.

Para ver más fotos aquí, aquí y aquí