Fuck 2009
Y claro, como todos los años, gracias a Dios, estamos acá escribiendo el balance del 2009. Si bien soy bastante anti este tipo de actitudes, me di cuenta que me sirve mucho para darme cuenta de lo bien o mal que me va según van pasando los años. So here we go:
Enero me encontró como todos los años por la costa esteña, viajamos con dos amigas y nos dedicamos a estar tiradas bajo el sol durante escasos 4 días, que sin embargo, gracias a toda la actividad que metimos, parecieron 4 semanas. De vuelta al trabajo y al calor agobiante de buenos aires, aunque la ciudad vacía es un éxito rotundo. También me encontró de la mano de Sujeto con quien compartí interminables días y noches bajo las estrellas de la ciudad de la furia.
Para febrero me tomé un avión y huí hacia aquel país que solía ser mi casa. Al igual que en el 2008 me fui corriendo a Colombia a pasar unas maravillosas vacaciones junto al mar. Comí mucho pescado y muchas frutas, volví con un bronceado increíble y la necesidad de volver a vivir en ese país que me vuelve loca.
En marzo a Sujeto le pareció coherente tomarse 3 semanas de vacaciones parar hacer un roadtrip en USA, y si bien me parecía un súper ideón, hablamos todos los días y volvió lleno de regalos y de anécdotas para mi, fue un viaje que sin saberlo iba a cambiar radicalmente mi vida en pocas semanas.
Abril trajo la organización del Secret Show que casi casi casi me hace cambiar de rubro, pensando que organizar eventos es algo a lo cual yo podría dedicarme. También me encontró renunciando a mi trabajo ya que la mala onda que había dentro de un pequeño ambiente mal acondicionado era insoportable. Luego el tiempo me dio la razón, muy a mi pesar, dejando las oficinas vacías y a la gente en la calle. Por suerte estaba A Mis Pies para mantenerme entretenida escribiendo sobre lindas zapatillas del mundo.
El mes del cumpleaños de mi madre me llevó a Miami, donde me la pasé comiendo, llorando y haciendo compras. Comiendo porque es USA y no hay nada mejor que hacer, comprando porque es Miami y claramente tampoco hay mucho mejor que hacer y por ultimo llorando porque allí iba a ser la nueva residencia de Sujeto. Había decidió apostar por su carrera laboral y mudarse, de un día para el otro, a esta ciudad plástica y calurosa.
Cumplí 26, y juro que no fue nada grave. Hace años que mis amigas se quejan porque cada cumpleaños les pesa más y más. Yo no sé que me pasará cuando siga cumpliendo, pero por ahora venimos bien. Hicimos gran fiestón como de costumbre y tomamos mucho. Al día siguiente amanecimos prácticamente todos con fiebre y los síntomas de la porcina. Derecho al medico y reposo durante una semana. A los pocos días llegó lo más importante del año: Vicente fue adoptado. Primera vez que tenía un gato y primera mascota post Doggie. Nos compró a todos y nos enamoramos perdidamente de su nariz rosa y su ronroneo constante. No tuve mejor idea que salir nuevamente casi como Dios me trajo al mundo en una revista masculina. De nuevo aluvión de insultos y guarangadas, de nuevo aparición en muchísimos medios y de nuevo todos los efectos (negativos y positivos) que esto puede traer. Orgullosisima de mis fotos pero medio avergonzada dejé pasar el mes.
Para julio ya tenía trabajo nuevo y estaba armando mi grupito de nuevos amigos. Gente que sin saber, porque lógico no puedo ver al futuro, fueron muy importantes en mis meses a seguir. Como si fuera poco cambio terminé de mudarme, y con Vicente empezamos a tener código postal de Capital Federal. Aprendí de a poco a cocinar y a lavar mi ropa. Mi abuela se fracturó la pierna y pasó por una operación complicada exitosamente, agradezco por poder tenerla un tiempo más a mi lado.
Agosto pasó sin pena ni gloria. Venía el tan temido mes siguiente que marcaría el cambio en mi vida amorosa. MiraVos llegó a su fin bajo mi conducción, no fue una decisión mía, yo quería seguir pero por factores varios no se pudo. Ahí tienen la primicia de este post.
En septiembre Sujeto se fue a vivir a Miami. Lloré por los rincones, me drogué con ansiolíticos y de a poco fueron pasando las horas y los días. Dejé de llorar y entendí como eran las cosas.
Como si hubiese viajado poco en octubre me fui a Punta del Este a relajar la mente y descansar. Me di cuenta de que está mal tener problemas alimenticios, que es insoportable vivir contando calorías y que me enferma la cabeza quienes lo hacen. También fui a una fiesta increíble, una fiesta no planeada, una fiesta que tuvo como Kick start algo que no tenia planeado.
Noviembre y sus lluvias. Un noviembre con demasiado alcohol y salidas, poco sueño y descanso. Noviembre con The Killers al palo por todos lados. Un noviembre con un date en un bar lindo y tragos ricos. Un noviembre con Calle 13 y perreo hasta abajo. Un tatuaje nuevo que tiene más significado que los otros tres juntos.
Finalmente llegamos a diciembre, con más lluvias y menos calor. Una faringitis y un robo, un corazón curado y el gato más lindo del mundo compartiendo mi almohada. Llegué hasta acá habiendo dejado atrás a quien yo ilusamente pensaba me quería incondicionalmente. Llegué habiendo perdido lo que yo creía era el trabajo de mis sueños. Llegué hasta acá abandonando amigas que pensé que nunca iban a desaparecer de mi vida. Quizás pasó mucho o pasó demasiado poco. Por lo menos me siguen llenando de besos y mimos, mientras yo sonrío achinada.
Otro año me encuentra en la Republica Oriental, rodeada de amigas y amigos. Este año cambiamos la copa de champagne por un buen vodka tonic. Una camioneta 4×4 con caja y muchisimos planes para los pocos días de vacaciones. Llueve, para, sale el sol y aparece un arcoiris. Un cliché con patas que se puede resumir en mi último año.
Fuck 2009, Hello 2010.
Dicen que los años pares son siempre mejores que los impares: we shall see.



