Yo soy una persona híper miedosa. Lo entiendo, lo acepto, lo comparto. No puedo dormir a oscuras (siempre dejo la tele en sleep para tener un poco de luz hasta quedarme dormida y no vaya a ser que se apague antes de entrar en sueño profundo porque puedo entrar en pánico) si estoy sola, acompañada es más fácil dormirme pero igual cuesta.
Aparte mi cerebro me juega muy en contra. Seria una excelente guionista de películas de terror. Me imagino las escenas más gore, los espíritus más stalkers y las muertes más complejas y crueles posibles. Con lo cual cuando camino a oscuras por mi casa tiemblo, no porque pase nada en especial, sino de todas las cosas que me imagino podrían llegar a pasar.
El sábado mientras charlábamos con mis amigas les conté sobre Paranormal Activity. Se coparon y me querían convencer de ir a verla al cine. Ante mi negativa decretaron que mejor seria verla en una casa a oscuras. No había forma que me convencieran a hacer esto. Más allá de que la película sé que no genera miedo en el durante, el hecho de irme a dormir sola y poder llegar a pensar que hay un espíritu intentando sacarme las sabanas me pone la piel de gallina.
Claramente la charla iba únicamente para un lugar, espíritus. Intenté cambiar de tema pero fue en vano. Hace relativamente poco mataron al amigo de mi amiga. Fue un caso que salió en todos los medios y no viene al caso que entre en detalle. El tema es que luego de 5 autopsias y 3 años el caso sigue inconcluso y el cuerpo aún no ha sido enterrado. Charlamos un poco de esto, de cuando se cerrará, de cómo debe estar el cuerpo, de si él como espíritu sufrirá por no estar “en paz”.
Mi amiga me mira y me dice “yo sé que te va a parecer raro, pero también sé que vos me vas a creer. Lo vi por la calle caminando, lo vi sentado en mi cama, lo vi en todos lados”. Le dije que quizás era el cerebro jugándole una mala pasada, aunque entendiendo perfectamente de qué trataba. “Lo vi en mis sueños también, todo cocido, con los ojos y la boca pegados con pegamento. Lo vi sufriendo. Lo vi intentándome decir algo y no sé que es”. Yo he tenido close encounters del tipo con lo cual le creí todo lo que dijo.
Me tuve que ir de día de esa casa. Tenía miedo “ver” algo camino a mi casa o incluso al llegar. No quería morir de un ataque de pánico por una charla que condicionó mis pensamientos de esa noche. Pero lo raro, lo loco, lo peor de todo es que le creo. Y sabiendo que es algo que me supera de maneras no antes vistas, me nace el querer ayudarla. Ya sea escuchándola para que saque todo el dolor que tiene adentro, llevándola a una bruja que le diga que es lo que su amigo le quiere decir, o cruzando los dedos para que entierren a este pobre chico y dejen a todos seguir con sus vidas.