Resulta que me tocó renovar la visa de USA, así que intente prepararme mentalmente para todo el papeleo. Llené formularios, pagué en bancos y saqué turnos. Fui a tiempo, hice colas, más colas y más colas. Finalmente me la dieron y feliz volví a mi casa con el papelito de DHL diciendo que en unos días me lo enviarán.
Ahora que ya pasó todo, me siento y reflexiono. La conclusión es que los Yankees son demasiado Yankees. Cada papelito, cada pregunta, cada proceso, la cantidad de verdes que tuve que gastar (siempre odie el termino “verdes” pero bueno, en este caso viene al pelo). Tener que esperar una hora y pico en una cola para dejar mis “elementos electrónicos” que básicamente eran las llaves del auto. Incluso me miraron mal por tener un celular en la mano.
Me puso mal ver la cara de desesperación de la gente cuando le decían “pero este formulario esta mal completado” o que les faltaba un pago de no sé cuanto. No hace falta tanta tortura psicológica, tanto estrés, tanto todo por un simple papel amarillo que te da el ok para viajar.
Pero yo ya lo tengo, y no me tengo que estresar.


