No creo en ninguna religión en particular (soy más de creer que existe algo más allá de lo que todo puede ser pensado que un nombre especifico). Sin embargo hoy estoy totalmente segura de algo: debería existir un onceavo mandamiento. Todos ya entendimos que no hay que matar, ni desear a la mujer del prójimo ni que tampoco se debe robar.
Pero cómo puede ser que nunca nadie dijo “no deberás maquinarte”. O sea, es una gran máxima de las mujeres que ante cualquier mini situación que nos hace poner en duda empezamos a imaginarnos un sin fin de situaciones absurdas, convencernos de cosas que no son y sobre todas las cosas azotarnos y sufrir por algo que solo esta dentro de nuestra cabeza.
¿Por qué? No entiendo por qué lo hacemos, pero lo hacemos. Y me molesta tanto cuando me encuentro encerrada en mi cabeza, como ahora en este exacto momento, que además de lloriquear por lo que no es me pongo de un humor pésimo. Combinación explosiva si la hay.
Quisiera poder entender todo lo que no entiendo. Quisiera poder ser una mosquita que vuela y escucha conversaciones ajenas sin que se den cuenta, o una neurona que siente y entiende todo lo que esta pasando por esa persona. Pero como no puedo me quedo acá sentada escuchando Kings of Convenience a todo volumen esperando que en algún momento se me pase la confusión.