Esta publicidad me parece simplemente sublime.
Tengo ganas de que llegue el subte y sea realmente un carrito de motaña rusa, sería como la acción más copada que cualquier marca pueda hacer (y seguramente la más dificil). Me imagino toboganes en vez de escaleras y globos por todos lados, payasos como vendedores ambulantes y una maquina de pochoclo en vez del kiosko.
Les acabo de regalar mi obra maestra de publicidad, ahora miren el video y diganme que les parece.
Y no, este post NO está patrocinado.
Tardé un mes, exactamente un mes en conseguir que me instalen cable e internet.
Es un comentario bastante estupido el que voy a hacer, o quizas estar acostumbrada al mal servicio de Argentina me hacia creer que en el resto del mundo iba a ser distinto. Tuve todo tipo de problemas, desde Verizon diciéndome que mi calle no existía en el mapa (juro que me hicieron sentir una mentirosa diciéndoles “les juro que vivo en esta calle y en serio existe”) hasta Time Warner mandando técnicos en horarios en los que no estaba y echando la culpa por no estar para abrirles la puerta.
Por suerte encontré a RCN en la noche de anoche. Juré que por pedir servicio un domingo a la media noche iban a tardar minimo una semana en venir. Sorpresa: vinieron hoy por la mañana, hicieron todo el trabajo en menos de 30 minutos y me dejaron todo impecablemente arreglado (no como Time Warner que me dejó un hueco en la pared del cual no se quieren hacer cargo).
Ahora tengo 10mb de internet y 250 canales todos para mi. Vuelvo a estar comunicada con el mundo y puedo hasta chatear desde la ducha. Todavía no entiendo mucho los canales y donde quiero estar en la guia, pero mi felicidad por tener televisión e internet no tienen nombre.
Está buenísimo conocer gente nueva. Cada una de las personas con las que he compartido momentos hasta ahora tiene historias increíbles para compartir y obviamente tienen las mismas ganas que yo de vivir nuevas aventuras y disfrutar la ciudad.
Pero tener a alguien que te conoce de antes, que sabe como sos, que te entiende no tiene precio. Es como mi red de seguridad. Sé que si me caigo lo tengo a él que me va a dar la mano para que me pueda parar nuevamente.
Nos conocimos hace 5 años atrás justamente en Estados Unidos. Nos hicimos muy amigos y a partir de eso vivimos un sin fin de buenos y malos momentos. Nos acompañamos como pudimos, a veces estando más cerca que otras, pero siempre sabiendo que del otro lado del teléfono había alguien a quien le importaba lo que estabas diciendo.
Sin planearlo el destino nos juntó otra vez, desde el lado del mundo donde nos conocimos estamos acompañándonos, teniendo un lugar común para escondernos cuando todo sale mal.
Lo adoro.
Porque me ayuda cuando tengo problemas, porque me empuja cuando ve que me estoy quedando y porque me saca de mis casillas para romper mi estructura un poco más. Por un capitulo más en nuestra aventura, this time around in NYC.
Mi primer nota publicada en esta nueva faceta y experiencia. Es raro verla ahí colgada con nuestro nombre, con nuestra investigación, con todas las otras dudas que nos despertó haber estado ahí con gente tan dedicada a algo que yo aún no entiendo. Helping Love Gospel Assembly es la primer nota de muchas más que publicaré durante el año. Espero les guste. Espero. Todas las criticas acá por favor.
Hoy me tocó mi primer assignment como “fotografa” y tuve que salir a la calle con una camara que casi no entendía y con una resaca impresionante. Saqué miles de fotos pero estas son las que más me gustaron. Enjoy (?)
Es todo una cuestión de perspectiva.
La belleza esta toda en las sombras.
Just waiting for the time to be right.
Saco fotos de vegetales, pero no los como. Muy mal.
A mi profesor esta le gusto. Dice que falta la chica solitaria esperando el subte.
Creo que no hay una sola mujer en la faz de la tierra que sufrió la primera vez que le vine. Esa vez, esa maldita vez en la que te convertís señorita. Yo recuerdo solo dos cosas de ese día que me marcaron para siempre. Para empezar, mi madre ya me había hablado mucho del tema, ella había sido una de las ultimas de su clase en “desarrollarse” (díganme por qué usamos estos términos tan sexistas y arcaicos por favor) y seguramente eso hizo que fuera súper abierta con el tema. Me explicó con lujo de detalle y me compró “¿Qué me esta pasando?” para que lo leyera tranquila y le hiciera cualquier pregunta que surgiera.
Entendía todo.
Sabia todo lo que me iba a pasar.
Mentira.
El día que por primera vez me vino yo pensé que me estaba muriendo. Juré que me desangraba y no quería contarle a nadie lo que me estaba pasando. Sentí vergüenza, a pesar de ser una de las ultimas de mi clase. Sabia que me iba a tocar, sabia como era pero sin embargo la pase súper mal.
Volví a casa y le conté a mi madre. Se largo a llorar, me abrazaba y me apretaba, lloraba y reía. Yo me quería morir. No era para tanto, nos pasa a todas le decía pero ella seguía abrazándome y apretándome. Le pedí por favor que no le contara a mi padre. Soy hija única y mi padre siempre fue muy cerrado con temas del sexo opuesto. Imploré y mi madre me prometió que no iba a decir nada de nada a nadie.
Ahí aprendí una gran lección. Los padres mienten. Al día siguiente cuando volví a casa me encontré con un ramo de flores y una tarjeta (la recuerdo patente) con un ratón dentro de una ambulancia. La abrí con pánico y ahí estaba lo que no quería ver: Felicitaciones en esta nueva etapa de tu vida, te queremos Mamá y Papá. Listo, mantenme.
Pero, no todo es mala onda en esta historia. Lo bueno es que fue un tema tan charlado y tan abierto y tan compartido que puedo decirle tranquilamente a mi padre “no me charles, me duelen los ovarios y quiero llorar” y no se ponga incomodo ni salga corriendo.
Hombres, entiéndanos. Y si no nos entienden les recomiendo que pasen por el sitio de Day’s y lean un poco. Eso, y dejen de hacer el chiste de “no confío en algo que sangra una vez por mes y no muere” porque nosotras somos el futuro de la humanidad, gracias gracias gracias.
Nunca fuí una persona muy deportista. Digo, me gusta jugar al fútbol, ocasinalmente al golf y si me armas un gran plan en bicicleta no te voy a decir que no. Pero, no soy de las personas que les parece genial salir a correr todos los días, entrenar para una maraton o romper el record de abdominales en un día. Basicamente, no me gusta hacer deporte sabiendo que estoy haciendo deporte.
Pero bueno, algunos hábitos mueren antes que otros.
El hecho de no tener televisión en mi casa ha sacado algo positivo en mi. Además de leer mucho, aprender a lavar y ordenar mi ropa, intentar mantener todo prolijamente limpio, estoy yendo al gimnasio religiosamente.
Me encuentro motivada poniendome las zapatillas lista para correr 45 minutos. No porque me gusté correr, no porque mi cuerpo me pida correr, sino porque en ese tiempo miro el noticiero y algún episodio de Family Guy. Me desconecto de todo el resto y además me ejercito.
Pero ahora, lo que me causa gracia no es todo esto sino como funiona la mente humana.
Me encuentro frente al espejo esta mañana jurando que estoy mucho más flaca y mucho más estilizada. Yo sé que eso no es verdad, la balanza me lo recuerda todos los días, pero mi mente hace que el reflejo de mi cuerpo me parezca mucho más lindo. Es casi como una droga pero saludable (por ahora).
Pienso seriamente no instalar cable para mantener este estado fisico en carrera.
Como ya mencioné, anoche decidimos cortar el domingo bajonero yendo a ver Fuerza Bruta.
Yo ya los habia visto en Buenos Aires un par de años atras pero me pareció diviertido repetir la experiencia con gente (casi) desconocida. La vez anterior no me había gustado mucho, recuerdo decir que no se comparaba en lo más minimo con la adrenalina que había sentido en De La Guarda.
Después de anoche debo admitir que mi opinión cambió por completo. No sé si el público que me tocó anoche tenía una vibra distinta o qué, pero la gente saltó, bailó, gritó e interactuó muchisimo con los actores. Bailamos como locos y abrimos los ojos grandes al ver cada cambio de escena. Algunas cosas cambiaron del show original, entre ellas, decidieron abrir una ducha en el medio del “escenario” como hacian los De La Guarda.
Aplaudo los pequeños cambios y les recomiendo que lo vayan a ver YA!
Debo admitirlo.
Me queje sin motivo y debo admitirlo.
Mi fin de semana fue increíble, no solo porque me tome el trabajo de seguir muchos de sus consejos sino también porque esta ciudad realmente no te deja aburrirte.
El viernes decidí que si voy a estar acá sola por quien sabe cuanto tiempo es hora de que aprenda a hacer cosas sola. Almorcé por ahí, intente (frustradamente) hacer las notas que tenía pendientes y encare con un libro bajo el brazo y un gran iced tea hacia el central park. Las horas pasaron como si nada. Compartí banco con MUCHA gente que estaba ahí sola como yo. Sonreímos juntos ante tropezones ajenos, nos mostramos las tapas de nuestros libros y mimamos perros que paseaban a sus dueños.
El sábado fue día de trabajo duro. Mañana sale publicada mi primer nota y espero con ansias poder compartirla. Fue tan agotadora la experiencia del Bronx que a las 9 de la noche roncaba como bebe.
Hoy, el día bajonero por excelencia, fue increíble. Me reencontré con un adorado amigo en Grand Central Station, nos abrazamos y giramos como en las películas. Una señora tímidamente nos saco una foto pensando que no la veíamos. Seguro imagino una gran historia de amor y distancia. No la queríamos frustar así que la dejamos fotografearnos feliz. Almuerzo, lluvia, diluvio, pies mojados. Vimos Eat Pray Love con Julia Robert y lloramos como chanchos los dos. Más lluvia, confesiones, planes a corto plazo, una vincha de H&M para mi flequillo alérgico a la humedad y una despedida feliz. Otra vez abrazados en Grand Central.
Terminar el día bailando descontroladamente al grito de “vamos carajo, bailen putos” en Fuerza Bruta hacen que, contrario a lo que esperaba, no quiero que llegue el lunes.