Creo que no hay una sola mujer en la faz de la tierra que sufrió la primera vez que le vine. Esa vez, esa maldita vez en la que te convertís señorita. Yo recuerdo solo dos cosas de ese día que me marcaron para siempre. Para empezar, mi madre ya me había hablado mucho del tema, ella había sido una de las ultimas de su clase en “desarrollarse” (díganme por qué usamos estos términos tan sexistas y arcaicos por favor) y seguramente eso hizo que fuera súper abierta con el tema. Me explicó con lujo de detalle y me compró “¿Qué me esta pasando?” para que lo leyera tranquila y le hiciera cualquier pregunta que surgiera.
Entendía todo.
Sabia todo lo que me iba a pasar.
Mentira.
El día que por primera vez me vino yo pensé que me estaba muriendo. Juré que me desangraba y no quería contarle a nadie lo que me estaba pasando. Sentí vergüenza, a pesar de ser una de las ultimas de mi clase. Sabia que me iba a tocar, sabia como era pero sin embargo la pase súper mal.
Volví a casa y le conté a mi madre. Se largo a llorar, me abrazaba y me apretaba, lloraba y reía. Yo me quería morir. No era para tanto, nos pasa a todas le decía pero ella seguía abrazándome y apretándome. Le pedí por favor que no le contara a mi padre. Soy hija única y mi padre siempre fue muy cerrado con temas del sexo opuesto. Imploré y mi madre me prometió que no iba a decir nada de nada a nadie.
Ahí aprendí una gran lección. Los padres mienten.
Al día siguiente cuando volví a casa me encontré con un ramo de flores y una tarjeta (la recuerdo patente) con un ratón dentro de una ambulancia. La abrí con pánico y ahí estaba lo que no quería ver: Felicitaciones en esta nueva etapa de tu vida, te queremos Mamá y Papá.
Listo, mantenme.
Pero, no todo es mala onda en esta historia. Lo bueno es que fue un tema tan charlado y tan abierto y tan compartido que puedo decirle tranquilamente a mi padre “no me charles, me duelen los ovarios y quiero llorar” y no se ponga incomodo ni salga corriendo.
Hombres, entiéndanos. Y si no nos entienden les recomiendo que pasen por el sitio de Day’s y lean un poco. Eso, y dejen de hacer el chiste de “no confío en algo que sangra una vez por mes y no muere” porque nosotras somos el futuro de la humanidad, gracias gracias gracias.