Hablemos de los celos.
Yo no me considero una persona celosa. No celo por celar y me aburren los planteos. Odio las peleas porque sí y al primer grito me levanto y me voy.
Pero sin embargo me encuentro con un montón de gente que aman celar, que se vuelven locos buscando pequeños motivos que les alimenten su enfermedad, y entonces pelean, discuten, patalean y miran con ojos achinados a todos.
Hay quienes dicen que no celar es no amar. Yo estoy en desacuerdo.
No puedo decir que nunca en mi vida me puse celosa, obvio que si, pero hay una gran diferencia. Tenerle celos a una chica que sabes que tiene intenciones extrañas con tu pareja es una cosa. Tener celos cuando la madre del chico llama solo por el hecho de que es mujer es una completamente distinta.
Yo le he señalado chicas lindas en la calle a mis parejas y me parece de lo más normal poder decirles “ese pibe es un caño”. Es natural mirar. No es natural histeriquear y buscar.
Soy muy varonera, toda mi vida siempre me lleve mejor con hombres que con mujeres. Me siento más a gusto haciendo chistes bobos que contando las calorías de la comida. Es por eso que no soporto los celos. Siempre voy a estar con chicos, pero eso nunca significa que sean una amenaza para mi pareja.
Recuerdo una vez una amiga diciendole a su marido (si, marido) que no le creía que estaba en el auto y pedía que para mostrarle que era verdad cambiase las estaciones de radio. Me dio miedo verla gritando y pataleando, juré nunca hacer eso. Mantengo mi palabra hasta el día de hoy.






