Dec 31

2010

Un año más, y un balance más. Hay veces que no me gusta mirar para atrás y ver todo lo que pasó.
Hay cosas que son mejores olvidar y dejar encerradas en una cajita para que nadie nunca más las encuentre. Pero la realidad es que este año ha sido tan maravillosamente perfecto que escribo esto con una sonrisa de oreja a oreja. 

Como siempre, acá vamos, mes por mes así fue mi año.

Enero caluroso me encontró como siempre y para variar un poco en la Republica Oriental del Uruguay. Muchos amigos nuevos, tragos, salidas, fotos en barcos y durante la noche. Me la pasé yendo y viniendo para visitar a mis padres y aprovechando cada segundo que podía de sol.

Así llegó febrero, con mucho trabajo y días de calor. Mi alma de brasilera me obligó a escaparme de la ciudad y partir hacia Rio de Janeiro en la época de carnaval. Fui con el chico que me quitaba el aire desde el año pasado, sufrí por ser la primera vez que compartía 24 horas del día con alguien. Si, 26 años, terrible grandulona  y nunca me había ido de vacaciones con un chico. Extrañé Brasil el resto del mes y me dí cuenta una vez más que no soy de aquí ni de allí. En este mes iba a pasar algo que no tendría mucho sentido hasta varios párrafos más abajo.

En marzo me tomé mis tan deseadas vacaciones (porque irme a la costa Uruguaya ya es como una segunda casa para mi). Partí hacia Ecuador con un bolso demasiado grande y demasiado pesado para el viaje que ideamos. Éramos tres, terminamos siendo dos y si bien eso al principio parecía terrible – si una chapa la otra se queda sola mientras que tres es el numero ideal de gente para viajar – fue todo demasiado copado. Odio a los hippies pero para el final del viaje andaba descalza por las calles de tierra con una trenza larga en el pelo y miles de pulseras en los pies. Conocí mucha gente linda de Chile y compartí con ellos no solo momentos divertidos si no también tristes al verlos sufrir sin saber donde estaba su familia después del terremoto. Amistades veraniegas que se convirtieron en ganas de conocer más ese país y su gente.  Y como si fuera poco en este mes además de casarse uno de mis mejores amigos (y empezar con la racha de casamientos) me enteré una de las mayores noticias. Eso sumó a lo que se viene más adelante.

Para abril estaba como una nena chiquita. Impaciente, feliz, insoportable. Sabía que las probabilidades de irme eran muy cercanas al cien por ciento, pero temía que de repente con mi mala suerte todo se fuera para atrás y me quedará varada en el lugar que quería dejar atrás. Pero también pasó que me di cuenta que no quería dejar todo atrás. Fue el cumpleaños de mi abuela este mes, 89 años de vida. Fue durísimo verla tan venida a menos, olvidadiza, callada, tan poco ella. La perdida de memoria es algo tan horrible de vivir junto a un ser querido. Al principio me enojaba tener que repetir todo cada cinco minutos, pero me di cuenta que ella al verme enojada también se enojaba y era peor. Aprendí que Eric Satie puede sonar muy bien a primera hora de la mañana.

El mes del cumpleaños de mi madre y del bicentenario no fue nada más que lo mismo que el mes anterior. Dado a que mis padres huyeron a tierras más divertidas para celebrar el nacimiento de mi madre, yo hice lo mismo y me fui para Chile. No me iba a quedar sin ver a Aerosmith, los pasajes estaban demasiado baratos y tenía mucha gente que quería ver. Me enamoré un poquito más del país y me desenamoré por completo de todo lo demás.

En junio me dieron la tan esperada visa de estudiante. También renuncié a mi trabajo al anunciar mi partida al hemisferio del norte. Cumplí años una vez más y lo festejé a lo grande, una vez más. Fue un mes de muchos cambios y despedidas lentas y paulatinas. Saber que te vas, tener esa fecha impresa en un pedazo de papel y no tener retorno es duro. Querer capturar cada momento y llevarlo con vos. Fui muy fuerte este mes y nadie lo supo. Yo que vivo contando mi vida por todos lados tuve que aprender a decir basta y ponerle un freno a las cosas que me hacían mal y aprovechar todas las que me hacían bien.

Empacar tu vida en unos pocos días. Meter todo en valijas y esperar no estar llevando demasiada poca ropa, o demasiada punto. Decir adios. Renunciar al trabajo. Despedirme de mi gato, de mi casa, de mi cama, de su olor, de su boca. Fue la primera vez en mi vida que me demostraron amor con una sorpresa. En Ezeiza y con la histeria del viaje que se aproximaba me encontré enroscada en su brazos frente a la puerta de partida diciendo que esto nada más era un hasta luego. Llegar a Estados Unidos e intentar empezar una nueva vida. Comprar muebles y armarlos, recorrer el barrio, encontrar el lugar donde comprar la comida y donde ir si me siento mal. Estoy en New York, este es mi nuevo hogar y aún no me cae la ficha.

Agosto lleno de caras desconocidas. Entrar a un salón, ver a todo el mundo y decir “qué estoy haciendo acá?” Tener unas ganas inmensas de largar todo y volver para Buenos Aires donde ya te conocían, donde ya tenías a tus amigos y donde el chico de Starbucks sabías de antemano lo que ibas a pedir. Pero nada, a encarar la nueva vida y la nueva gente. Levantar una cámara de fotos y salir a sacar fotos por ahí y darte cuenta que te fascina. Conocer más gente y sentirte más a gusto. Estar sola en el mundo pero tan bien acompañada, algo que no tiene sentido pero que fue así.

En septiembre ya tenía nuevas amistades y me la pasaba subiendo y bajando del Bronx. Dejar miedos atrás, no ser más la chica tímida que le da fiaca hablar con la gente. Tener que ir a encarar un asesinato donde CNN, ABC, CBS esta con sus cámaras y pedir notas y comentarios. Disfrutar la ciudad. Pasear con los nuevos amigos y darte cuenta que podes empezar de cero como lo hiciste tantas veces antes. Ya van cuatro ciudades y cuatro comienzos. Encontrar en Skype la solución a (casi) todos tus problemas y un día amanecer con resaca y de novia.

Capaz que octubre fue el mes más movido de todos. Padres visitaron, las elecciones, la cantidad de notas y videos por hacer, los días lluviosos que hacían que todo tardase el doble de lo común y la tan esperada fecha: Halloween. Me sentí orgullosa cuando mi padre me dijo que me veía feliz y a gusto con mi nueva vida. Yo no me había dado cuenta, yo solo la vivía, pero él dijo que me veía sonreir como hacia mucho tiempo no lo hacía. Un poco de confianza y saber que estoy haciendo lo correcto. Que las noches que lloré porque no quería estar sola pagaron y de ahora en más esta todo bien. Tener un grupo de amigos argentinos que son muy argentinos y te transportan a casa cuando es necesario. Tener a una turca, una colombiana y una italiana que son las bases de tu estructura. Tener un yankee que te entiende y acompaña tus locuras, porque él está igual o más loco que vos. Tener un grupo y un lugar en todo este nuevo proyecto.

Y entonces llegó noviembre. Yo contaba los días y las horas para ver su cara. Estábamos de novios pero no nos veíamos hacía rato. Puedo repetir el momento en el que abrí la puerta de casa y lo vi como si fuese una película. Una y mil veces en mi cabeza. No puedo explicar lo que sentí, pero fue tan fuerte que reafirmó en un milisegundo todo lo que sentía. Hacía miles de años atrás que no estaba tan enamorada. Perdón, mejor dicho, hacía miles de años atrás que no estaba enamorada. Compartir una semana y pico de pura perfección, de besos y abrazos, risas y llantos. Ser compañeros en todo y amarnos mucho. Yo sabía en el momento que lo conocí que él no iba a ser alguien más. Pero había que despedirse una vez más. Y lloré a los gritos en mi departamento repitiendo sus palabras “la gente que se quiere tanto no debería estar separada”. Pero eran solo un par de semanas hasta estar en sus brazos nuevamente.

Estrés de diciembre. Entregar todos los trabajos que quedaban del año, esperar las notas (que no son notas si no palabras) y ponerle fin al primer semestre del master. ¿Cómo llegué hasta acá tan rápido? Parece ayer que me llegué a New York con la valija llena y el corazón vacío. Volver corriendo a un lugar que ya no se sentía mío. Volver a abrazar a Vicente, conocer a Hans (casi que mi reemplazo) y fundirme en su cuerpo. Está bueno estar de vuelta pero extraño aquel lugar que se convirtió en mi segunda casa tan rápido. Extraño la gente que entiende mi ritmo de vida y la velocidad en la que te lleva la ciudad. Pero a su vez extraño a mis amigas de toda la vida que con un solo comentario saben que estas mal y que necesitas un vodka tonic con suma urgencia.

Y llegamos a hoy.
Un 31 de diciembre en la playa y con mi novio. Un año que mirando para atrás trajo tantos cambios y tanto crecimiento. Un año increíblemente perfecto y perfectamente increíble. Un año que me enamoró perdidamente y me hizo sentir mucho más plena que los años anteriores.

Así, y desde acá para no romper la tradición, levanto una copa y festejo.
Por un año mejor que este. Por un año junto a él. Por una vida junto a él. Por todo eso y más.

Chau 2010. 
2011, bring it on.

handwritten by Conz 13 sedated
Dec 30

Internet It Girl

Les dejo el perfil que escribió mi compañera Irasema Romero para nuestra clase en Columbia.
Nunca alguien que me conocía tan poco plasmo mi escencia en papel tan bien como ella. La nota es larga así que hagan click en “Leer más” para verla entera. Enjoy!

An apartment without an Internet connection is problematic for any New Yorker. But for 27-year-old Constanza Preti, an online celebrity from Argentina who arrived in New York City for graduate school, the connection blackout affected her very own identity.

As the writer of Butanoblog.com, Preti, or Conz as her more than 6,000 Twitter followers know her, is used to constantly writing on her blog, Facebook, and Twitter giving up-to-the hour details on her latest online pursuits in the United States.
During the dead zone month in her new Upper West Side apartment, Preti used her iPhone to make updates and keep connected. When the Time Warner Cable repairman visited to plug her in after 30 days, she welcomed more possibilities to access the world.

“I am once again connected to the world and can even chat from the shower,” she wrote in Spanish on her blog. “My happiness for having television and Internet is indescribable.”

Preti’s online celebrity status can be traced to her childhood efforts to be part of the “cool kids” – a quest that, as an adult, led her to work for the social media giant MySpace, host the first video blog in Argentina, and pursue online journalism.
Although her new friends at Columbia’s Graduate School of Journalism treat her as an authority in online sharing, Preti was not always part of the in-crowd.

Because of her father’s work as a Pfizer executive, the family moved around Latin America and did not live in one country for more than eight years. She spent her childhood in Colombia, her teenage years in Brazil, and her college years at Universidad de San Andrés in her native Argentina.

Read the rest of this entry »

handwritten by Conz 11 sedated
Dec 28

Times 3

Desde que llegué de New York que hay rumores dando vuelta sobre si estoy embarazada o no. A varios de mis amigos les llegaron DMs preguntando si sabían algo, pero claro, ni idea tenían.

A estos rumores los desmentí diciendo que nada, solo estaba gorda por comer comida chatarra en el país donde todo es chatarra.

Pero me cansé de esa gran mentira.
La posta es que son trillizos.
Uno, dos, tres.

Cuando sepamos los sexos de los bebes haré un concurso acá en el blog para elegir los nombres de cada uno.
Estén atentos!

handwritten by Conz 11 sedated
Dec 27

Summer (not) Lovin’

Añoraba llegar a la casa de mis padres, tirarme al sol y nadar en la pileta. Añoraba el verano, las polleras cortas y la piel bronceada. Tanto lo añoraba que me traje miles de diferentes outfits que claramente no tendré tiempo a usar. Tanto tanto que hice planes que no podré cumplir por falta de tiempo. Todo muy lindo, la ciudad me recibió con calor y sin ninguna nube, la pileta llena de agua fresca y los días vacíos sin nada que hacer.

Hasta que me enfermé.

Golpe de calor le dicen.
Y acá estamos, con dieta liquida, tomando mucha agua, con fiebre, acostadas en el sofá y sin poder salir a disfrutar los días.

Matenme por favor.

handwritten by Conz 3 sedated
Dec 25

Finding Nemo

Ponerle palabras a los sentimientos puede ser súper dificil cuando se intenta ser absolutamente exacto. ¿Cómo describir el absoluto estado de alegría que siento? Porque decir “soy feliz” no basta. Porque me siento absolutamente completa y cuidada. Porque no hay nada más que yo quiera en este mundo que estar juntos, dormir en la misma cama, prepararle el café a la mañana y levantar la toalla mojada de la cama. Nada más que eso quiero.

IMG_0013

Mi regalo de Navidad sos vos. Habernos encontrado entre tanta gente y habernos dado cuenta que no queremos nada más que abrir los ojos juntos todas las mañanas (wherever we are).

handwritten by Conz 11 sedated
Dec 24

Merry Xmas

Un año más pasa, otra navidad juntos.
Desde acá les deseamos con Vicente una súper Navidad llena de regalos y emociones.

148269_475158759772_511509772_5762893_2025060_n

handwritten by Conz 3 sedated
Dec 23

La Niña Guerrera

En algún momento de mi vida mi madre pensó que yo era lesbiana. Había perdido mi esperanza hacia con los hombres y los había eliminado de mi vida. Pasé infinitos meses sin salir con nadie ni sentirme atraída por nadie. Ante el constante acorralamiento de mi madre ella empezó a fabular historias. Si me iba de compras con una amiga me miraba raro, si tenía cena de chicas pensaba que estaba en una cita y si mi mejor amiga se quedaba a dormir pensaba que interrumpía cada vez que entraba a mi cuarto.

Al poco tiempo yo conocí a un chico y mi madre empezó a ponerse histérica por otros motivos.
Pero secretamente me pregunté como hubiese sido tener que decirle al mundo “Hola, soy torta”.

Para todos aquellos que A) quieran salir del closet B) quieran leer historias interesantes C) sean curiosos les presento el libro La Niña Guerrera. Según Gaby Larralde:

“Mirá que linda tortita”, pensó Marta cuando en agosto de 2005 conoció a Albertina. Unas horas después estaban desparramadas en un sillón, besándose sin respirar. Así comienza la historia de amor de la periodista Marta Dillon y la directora de cine Albertina Carri en el libro La Niña Guerrera. La periodista y escritora Laura Ramos, cuenta en su nuevo libro once biografías noveladas de chicas lesbianas y bisexuales de diferentes partes del mundo, entre ellas la historia de Marta y Abertina.

Para más información pueden seguir al usuario @laninaguerrera por Facebook o por el blog del libro.

handwritten by Conz 5 sedated
Dec 22

Unwelcoming

Así como hay cosas que me hacen muy feliz estar de vuelta, hay muchas otras que me hacen querer subirme al primer avión y salir corriendo. Y es muy triste decirlo, mucho más triste aún pensarlo en silencio.

  • Apenas me bajé del avión la gente ya se peleaba. A los gritos en la fila de migraciones, a los gritos en la cinta para buscar las valijas, a los gritos acá y allá. ¿Por qué la gente pelea tanto?
  • Manejando en el tránsito colapsado de la capital Argentina los autos te encierran, tocan bocina, no te dejan pasar y poner el guiño instantáneamente significa “por favor no me dejen pasar”. ¿Qué cambia estar un auto más adelante?
  • Mirar los noticieros y ver como a los abuelos y a los niños en este país no se los cuida. Son las generaciones que más tenemos que cuidar, a los niños por el lado de la educación y alimentación para asegurarles un futuro digno y con oportunidades. A los abuelos porque ya la vivieron toda y se supone que hoy no tienen que estar al sol esperando que les paguen una misera jubilación desmayándose en el calor.
  • ¿Por qué a todo aquel que le va bien en lo que hace se lo mira mal? Hay cero apoyo y mucha envidia. Mucha.
  • Darte cuenta que la gente en quien confiabas no solo cagó a tus amigos más cercanos (por pensar que son mejores y tienen derecho a) sino también te dieron la espalda a vos.

Así las cosas, no todo es color de rosa, como diría mi madre.

handwritten by Conz 8 sedated
Dec 21

Update Shellac

Por ahora las uñas siguen estando intactas. Las de los pies no tanto ya que nadando en la pileta rocé la pared y me quedó un poco de pintura blanca en la uña.

Photo 108

handwritten by Conz 5 sedated
Dec 21

Welcome back

Llegué a Buenos Aires hace pocos días. Estoy aún asimilando el hecho de estar de vuelta, de visita, de paso, sabiendo que los días son contados. Es raro estar de vuelta, debo admitirlo, pero hay pequeñas cosas que me hacen muy feliz.
Y esas son:

  • Mi novio en verano.
  • El verano, el calor, el sol y la pileta de mis padres.
  • Tener auto nuevamente. Es una tontada, pero extrañaba manejar. Claro está que voy evitando horas pico entonces no sé como esta a ciudad de insoportable.
  • Dormir la siesta con Vicente a upa ronroneandome.
  • Tomar cerveza helada en una noche calurosa sobre la vereda de una calle top. El verano bonaerense tiene un no-se-qué, hay como un olor en la calle, un ambiente que lo hace perfecto.
  • No tener que hacer nada. Que mis días sean tomar sol, dormir la siesta, salir con novio.
  • Manejar a 130 km/h y que sea no solo permitido legalmente sino “despacito”.

Feliz de estar de vuelta, momentáneamente.

handwritten by Conz 3 sedated