El hombre es un animal de costumbre, y es por eso que nuevamente me encuentro aca recapitulando mes por mes como me trato el 2011 que ya se termina. Hubieron altos muy altos y bajos muy bajos, la oscilación entre uno y otro me dejo por momentos paralizada, perdida, sin saber como reaccionar. Pero esa es la vida, el pasar por el medio de la tormenta de arena y llegar hasta el otro lado vivo.
Aquí mi tormenta de arena:
Enero me encontró como siempre en la republica oriental. Con muchos besos y un polvo violento en el auto recibí el año que comenzaba, perdidamente enamorada y con la certeza de que esto iba a ser para siempre. Volver a New York no fue fácil, no solo por la falta de el en mi vida, sino también porque fui recibida por una gran tormenta de nieve que me dejo tapada hasta la cabeza. Entregar la tesis de una maestría que ya casi se terminaba a pesar de apenas haber empezado. Cumplir uno de mis mayores logros (y sueños): comenzar a trabajar en Mashable en el área de Community.
En febrero seguía muerta de frio y otra gran tormenta de nieve que me permitió sacar fotos de una ciudad tan etérea y perfecta. Nunca New York se vio sintió tan silenciosa y calma, y ese recuerdo quedara siempre en mi mente. Mejor amiga me fue a visitar y nos escapamos a Washington aunque los profesores nos “prohibieran” viajar en un momento tan importante de nuestra carrera. Para San Valentín me hicieron sentir que tenia un corazón enorme a mi alrededor al mimarme a la distancia. El amor era todo en ese momento. Vi a Lady Gaga en vivo, baile, menee, me emocione y jure que era el mejor concierto al que fui en mi vida.
Dado a que en marzo mi novio de ese entonces cumplía años, no tuve mejor idea que caer en Buenos Aires con un millón de regalos y diez veces mas que eso en besos. Por suerte no me pararon en la aduana. Pero lamentablemente durante mi estadía su abuela falleció y nos encontramos abrazados con un peso en el pecho enorme. Tuve la oportunidad de hablar con ella un día antes de que sucediera todo, me dijo que me quería y que ella sabia que nosotros nos íbamos a casar. Esas fueron sus ultimas palabras hacia mi, que repitió también con el. Volví a New York triste y necesitando decidir mi vida. Claro que Columbia ya tenia todo planeado para mi y fue en esta época del año en la que tuvimos nuestro Career Fair, donde tuve que escuchar una y otra vez que no contrataban extranjeros y que solo tenían pasantías no pagas.
En abril mi abuela cumplió 90 años y yo no pude viajar. Es el día de hoy que me sigo arrepintiendo. Escuchar su voz por teléfono preguntándome porque no estaba en la cena de su cumple fue tremendo. Jure que nunca mas iba a pasar. No lo voy a dejar pasar. A finales el estaba de vuelta entre mis brazos caminando por New York. Nos sentíamos tan a gusto, era nuestra ciudad, era nuestra historia y nadie nos podía detener. Que tonta era, que tonta fui.
Mayo llego a las patadas. El mes que mas feliz de mi vida, se suponía, debido a que mis padres me iban a visitar y me graduaba finalmente del tan soñado master. Pero no. El destino quiso llevarse a dos amigos, uno por motus propio y otro por accidente. El dolor inexplicable en palabras, la falta de aire, de lógica, de razón. Por suerte con el pude tener una ultima conversación fantástica, que termino antes de que subiera a fumar ese maldito cigarrillo con un “nena, pendeja del orto, sabes que te quiero, no?” Muchas lagrimas, soledad, y no poder entender porque la gente se tiene que ir así de tan de golpe. Me gradué, y llore mientras sonaba New York, New York en la entrega de diplomas, y me abrace a mis padres que me decían “te graduaste de una Ivy League, cuando naciste y eras chiquitita nunca imagine que iba a vivir este momento gracias a vos” lagrimas y mas lagrimas.
El mes de mi cumpleaños llego con un calor aplastante y un vacío enorme. Mis padres no estaban, mi novio tampoco y mis amigos se estaban yendo uno por uno de vuelta a sus países. Todas las noches despedidas, todas las noches promesas de volvernos a ver. Un duelo eterno que para el día 15 del mes, cuando cumplí 28 años me encontró tirada en mi sofá llorando a mares por teléfono decidida a volver a Buenos Aires. Antes de viajar fui a Disney con amigas, como quien no quiere admitir que esta mas en edad de llevar a sus hijos que ir sola, y la vuelta, con toda esa emoción infantil, acepte un trabajo que me obligaba mudarme a Miami. Viaje al sur, festeje mi nueva edad con mis amigos de toda la vida, me llenaron de besos y de mimos y dormí abrazada a el un mes entero. Planeamos mi retorno, había que esperar nada mas seis meses y yo ya estaba de vuelta para empezar nuestra aventura juntos. Ilusa.
Julio me encontró votando en Buenos Aires, ayudando en su laburo un 200% y haciendo ama de casa. Me fascinaba esperarlo con el menú de la noche decidido, doblarle los calzoncillos recién lavados y hacer las compras del día. Me quejaba que todo estaba caro, pero mientras el día terminara yendo a dormir juntos todo esta perfecto. El medico me asusto, me dijo que tenia un nodulo en la tiroide y que me tenian que operar de urgencia. Al final tal nodulo no estaba en mi garganta sino en la de mi padre. Impotencia. Me renovaron la visa, empaque mis maletas y volví. Me encontré con una New York desconocida, en verano todo es distinto, todo es mejor. Baile todo lo que no había bailado, tome mucho y me reí todo lo que no había reído en junio. Redescubrí amistades que se convirtieron en pilares de mi vida. Viaje a Filadelfia y a la costa de Long Island. Volé en globo aerostático y vi a Rihanna y a U2 en vivo.
Agosto, y una vez mas a despedirme de todos. Una mudanza que implicaba mucho mas de lo que yo imaginaba. Una mudanza que iba a cambiar mi vida drásticamente, cachetearme y hacerme dar cuenta que yo no era nada mas que un ser minúsculo en la tierra. Impotencia, dolor y mas llanto. Mientras empacaba mi mejor año en cajas, disfrute el verano, renuncie a Mashable y conocí a mis suegros en un desayuno canchero en Rockefeller Center. Para cuando tenia que partir llego Irene. No solo hizo noticia, sino que también me hizo noticia mientras atendía llamados de canales argentinos. Yo no lo vi, no lo entendí, pero el huracán no solo estaba pasando por mi ciudad, estaba pasando por adentro mío dejando en desorden toda la casa. Tambien me tatue por quinta vez, una pieza de rompecabezas que significa el armado de mi propia historia, de mi propio cuento.
En septiembre tuve mi primer día de trabajo. Mucho papeleo, firmas, fotito y bienvenida. Estaba súper motivada de empezar un proyecto tan groso de cero, con gente joven y buena onda. Tenia el apoyo de mis padres, y pensaba que el de mi novio. Aunque el se iba alejando cada día un poquito mas, dejándome necesitada de atención y de palabras de apoyo. Para cuando padres se fueron yo arme la valija y me fui a New York, necesitaba que mis amigos que mas me conocían (porque después de vivir todos solos allá al norte y tener que remarla juntos termina creando lazos que son irrompibles e incomparables) me dijeran que iba a salir todo bien. Y lo dijeron, y yo les creí, pero no fue así lo que paso.
En octubre ya estaba aburrida de Miami. Sin un grupo de amigos determinado, sin días soleados para disfrutar fuera de mi casa, un novio que cada dia se parecía mas a un potus de mi lado, lejos de mi familia y de mis mascotas comencé a entrar en depresión. Amanecía y me iba a dormir todos los días llorando. Llegaba al trabajo con una gran falsa sonrisa para que nadie se diera cuenta, pero no estaba disfrutando de nada. Viaje a New York una vez mas para recargar energías y era evidente lo que necesitaba. Esa ciudad me hace sentir viva, me motiva a empujarme un poco mas.
Volví a casa súper motivada en noviembre, dispuesta a cambiar de actitud y darle una nueva chance a Miami. Pero claro, no paso. Me la di de cara contra una pared cuando por teléfono el me anuncio que no iba a ir a visitarme porque tenia “mucho trabajo”. Veníamos planeando ese viaje hacia rato, tenia ganas de mostrarle mi nueva casa, mis (pocos) lugares, compartir con el todo el esfuerzo que había hecho para llegar hasta ahí. Pero a el no le importo. Antes de tomar decisiones drasticas me fui a Las Vegas con amigos a desenchufar. La ciudad es increible y lo que se vive ahi no tiene otra descripcion mas que “pecado”. Entonces volé para Argentina a buscar mis cosas de su casa y darle un punto final. Como se termina una relación la cual vos tenias certeza que era el hombre de tu vida? Como se termina cuando el se comporta como un desconocido, haciendo cosas que nunca antes hizo? Lo miraba a la cara y no lo reconocía, canchero, soberbio, creyéndose mil. Donde quedo esa buena onda que siempre lo caracterizo? Tenia un aura negra alrededor de su cuerpo. Igualmente nos llenamos de besos y caricias, y mientras estábamos tirados en su cama todo parecía ser perfecto. Me despidió con promesas, nosotros nunca nos íbamos a dejar de ver porque teníamos una conexión que nadie mas tenia. Según el, era la “mujer mas importante” de su vida. En un mail su madre me tiro hordas de cariño y yo pensé, por un milisegundo, que capaz esto era pasajero. Claro, yo no entendía porque me había dejado, tenia excusas vacías que no tenían sentido. Sus amigos de toda la vida me decían que estaba rodeado de gente que no les gustaba y yo no me daba cuenta, posta que no me daba cuenta. Mis amigos por su parte se pusieron el equipo al hombro, se turnaban para llamarme y asegurarse de que estuviera bien. En algún momento en el medio viaje a Chicago e hice este video, y pase por New York para que me llenaran de besos.
Otra vez en Miami, y ahora? Con mis planes de volver a Buenos Aires en unos meses ya anulados tenia que realmente establecerme ahí. Entonces redescubrí amistades, paseamos mucho, tome mucho alcohol y por un segundo me deje creer que al final de cuentas Miami no esta tan mal. Tuve un romance pasajero con mi crush desde los 17 años, cosa que no prospero ni un poco y me demostró, once again, que los hombres de 30pico hoy en día son mas inmaduros que mis sobrinas de 4. El trabajo se empezó a hacer agobiante, una onda rara entre el equipo, el cansancio de venir remándola con todo nos estaba invadiendo y era menester desenchufar un poco. Entonces una vez mas hice las valijas y volé al sur a estar con mi familia. A veces me pregunto porque pasan las cosas cuando pasan. Todo debe tener una razón de ser. Pero apenas llegue me entere de la mayor decepción de este año. Y por todo lo que acabo de relatar, todo el amor, todo lo increíble, las promesas, los mimos, y por todo lo que me guardo, me parece que no me lo merecía. Entonces termino el año ahogada en lagrimas, solo para descubrir quienes están verdaderamente de mi lado. Una especie de purga de amistades. El dolor eventualmente pasara, pero esta relación que fue tan mágica y de película quedara siempre teñida con el manto del engaño, y eso es lo que mas me hace llorar. Al ultimo minuto, un mail que llega con un dejo de esperanza en los seres humanos.
Estoy lista para que el 2012 sea mas dulce, mas bueno y mas dócil.
No me quejo de nada de lo que viví, me hizo una persona mucho mas fuerte ya que a los cachetazos tuve que aprender un montón de cosas. Tuve que lidiar con la muerte mas veces de las que quise recordar en este post, y llore muchos mas mares de lagrimas de los que alguna vez podre admitir. Confié en personas que no debía, aleje personas que me querían. Pedí perdón y cerré puertas. Cambie de trabajo y de ciudad.
Dicen que los años pares son siempre mejores.
Yo necesito que el 2012 sea mejor.
No voy a pedir deseos, ya que si uno pone sus expectativas en algo y luego no se cumple es tan fácil darse por vencido. Yo quiero un año con menos prejuicios, mas easy going, dejar que todo fluya y aprovechar cada segundo de vida ya que no somos invencibles aunque creamos creer que así es. Y me voy a llevar muy pegadas a mi las amistades maravillosas que cultive este 2011, porque a pesar de estar absolutamente descreida del amor en este momento, aun tengo fe en las personas.
Chau 2011, no te voy a extrañar.
2012, seja doce comigo.


