Crazeeh

Algunos días me siento exactamente como esta foto. Hoy es claramente uno de esos días.

Algunos días me siento exactamente como esta foto. Hoy es claramente uno de esos días.
Las cosas acá siguen tan movidas como desde el comienzo.
Con la tesis ya terminada esperaba tener un poco más de tiempo para mi, la mente un poco más despeja para poder hacer cosas que me gustan y poder distraerme un rato de las obligaciones. Claro que eso no es posible.
La semana pasada tuvimos el Career Fair donde más de 160 empleadores se tomaron el trabajo de entrevistarnos en slots de 20 minutos por persona. Uno de los decanos describió la situación como una mezcla entre speed dating y one night stands, donde tenés que venderte como la mejor persona en el mundo pero sin realmente saber el nombre del otro.
Estrés y pánico en el salón mientras todos desperadamente intentaban conseguir un trabajo.
Las palabras “unpaid internship” fueron las más escuchadas, dandonoso una pista de hacia donde va nuestra vida como periodistas, editores, videografos, conductores, etcs.
En general me divertí mucho. Llegó un momento del día donde dejé de pensar en los approaches como entrevistas laborales si no más bien como maneras de conocer más personas. Muchos eran graduados de Columbia de años anteriores y tenían muchisimos tips copados para compartir sobre la vida post jschool.
Sin embargo todo el show que gira en torno de las entrevistas laborales acá es muy distinto a Argentina. Acá hay que vestirse súper formal, investigar detalladamente la empresa y estar preparado para contestar cualquier tipo de preguntas (a mi me hicieron las clásicas de que es lo que me gustaba y que cambiaria, pero a otras personas les han preguntado hasta cuanta gente trabaja en el medio). Tambien hay que mandar thank you cards a todos aquellos que se tomaron el trabajo de entrevistarte. Cada tarjeta sale como u$25 más el envio por correo.
En un mes y medio me graduo y luego de eso tengo tres meses para conseguir trabajo.
Comienza la gran carrera.
A los gritos la voy cantando. Idolos estos niños. Idolo @mbordoy que compartió el link.
En este momento necesito estas dos cosas: amor y calor.
(Amo con locura esta foto. Fue de cuando nos reencontramos acá en New York despues de miles de meses sin vernos)

El invierno decidió ser eterno este año. Aunque la primavera oficialmente ya comenzó las temperaturas siguen bajo cero y no para de nevar. Es frustrante amanecer otra vez con el pasto cubierto de nieve y tener que salir con miles de capas de ropa. Caminar sea hace insoportable por el dolor que provoca el frio en la piel descubierta (manos, cara, orejas). Quiero que llegue ya el calor y poder salir sin tres sweaters. El clima cambia el humor, y a mi el invierno me pone muy muy muy muy mal.
No sé si será el día, o los acontecimientos a mi alrededor, pero camino al trabajo me puse a hacer una lista mental de cosas que quiero hacer antes de morir.
Acá va un comienzo sin ningún orden de preferencia, que claramente se irá agrandando (y ojalá vaya tachando cosas) :
¿Y ustedes? ¿Qué quieren hacer antes de morir?
Una semana llena de besos y emociones. Llena de llantos y de mimos. Una semana que pasó demasiado rápido como siempre y que me dejó con ganas de más. De más tiempo con él en la cama mirando el techo y armando fantasías juntos. Más tardes al borde de la pileta con mis amigas hablando de la vida, del trabajo nuevo, del chongo de una, del psicólogo de la otra y de lo mal que nos cae tanta gente. Más de revolcarme en el pasto con Hans y dormir abrazada con un ronroneante Vicente.
Es horrible tener que volver a decir adiós. Es peor el sentimiento de estar allá y acá al mismo tiempo y no terminar de considerar ninguno de los dos tu lugar en el mundo. Odio tener que despedirme de él con besos salados (por culpa de mis lagrimas) recordando cuanto nos amamos.
Añoro ese día en el que amanezca junto a él todos los días, que le prepare el desayuno mientras Vicente camina por la mesada y vayamos el fin de semana a la pileta de mis padres con sus amigos y mis amigas.
Mi padre cuando vivíamos en Colombia cantaba este tema de Carlos Gardel a todo volumen. Hoy lo canto yo.
Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.
Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.
Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez
Hace un año atras me despertaba con una sonrisa de oreja a oreja. También con una importante resaca y mucho sueño por haber dormido pocas horas.
La excusa era festejar que me habían aceptado en Columbia y que en unos pocos meses partía para el exterior. La segunda excusa era que justo ese día era St Patrick’s y había que aprovechar la fiesta de reconocida marca de ceverza donde todo era gratis (siempre hay que aprovechar lo que es gratis, no?)
Llego tarde, tardisimo, tanto que yo estaba segura que no iba a ir. Con una sonrisa enorme y esa paz que siempre lleva consigo se acerco y saludo a todos como si los conociera de toda la vida. Ya había parado de llover y el aire estaba húmedo y pesado. Nos apilamos todos para fumar afuera mientras charlabamos de bicicendas y lo buena que es Buenos Aires para andar en bici (creo que después de esa charla todo lo demás es una gran nube en mis recuerdos, porqué me acuerdo de esa charla no sé).
La gente se fue de a poco. Nosotros nos instalamos en la barra y pedimos mil y un vodka tonics. Hablamos mucho, nos reímos más, y de a poco subir las escaleras para ir al baño era cada vez más complicado. Nos avisaron que era hora de irnos ya que el bar estaba cerrando.
Sin ganas de despedirnos nos sentamos en la vereda a fumar un último cigarrillo. “Este y nos vamos a dormir, eh?” Y así pasaron varias horas más con amagues de despedida. Los temas variaban desde lo lindo que eran mis zapatos hasta el sueño que ibamos a tener al día siguiente. Nos quejabamos pero ninguno de los dos quería decir adios.
Sin esperarlo mucho y en medio de un ataque verborragico me encajó un beso. Un beso dulce y humedo, con gusto a vodka y a lluvia. Un beso que yo pensaba nunca iba a llegar, y él pensaba que nunca iba a devolver. Un beso que nos envolvió, que nos atrapó y que sin nos dieramos cuenta iba a ser el inicio de algo mucho más intenso de todo lo que habíamos vivido antes.
365 días de besos.
Quiero 365 x 1.000.000 de días más.
Luego de cuatro años de egresada vuelvo a la universidad que me vio crecer (?) para charlar con alumnos sobre el futuro. Que pasa cuando terminas, como me fue a mi con lo que hice, si pudiese cambiar algo que sería, como fue la búsqueda laboral y cosas por el estilo.
Está bueno devolverle algo al lugar que me formó y ser como las personas que allá por el 2006 iban a contarnos su experiencia.
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Feliz!